lunes 4 de mayo de 2009

Adiós



Se hace difícil dar las gracias a todos y a todas. De verdad, se hace dificilísimo. Por mucho que lo explicara, nunca sabría cómo hacerlo. Me habéis recibido con los brazos abiertos y dispensado un trato exquisito. Tanto que, a pesar de la larga distancia, me he sentido como en casa. Mi culo peludo reposa ya sobre suelo colombiano y nadie sabe cuánto tiempo pasará hasta que vuelva a pisar tierras chilenas, pero juro por mi barba que ese día llegará en algún minuto. Volveré, así que por favor mantengan una luz encendida.

He tratado de hacer justicia a todos los nombres y momentos que me han hecho gozar durante mi estancia en este hermoso confín del mundo, pero la verdad es que demasiados instantes y rostros sonrientes se agolpan en mi mente. Así que dejaré que sea el tiempo el que me haga recordar a unos u otros, y ojalá que algunos me guarden en su corazón.

Todo ha terminado ya pero mi cabeza no termina de asimilar el concepto, supongo que no será así hasta que me levante en mi casa tras catorce largos meses de ausencia y entienda por fin que no fue un sueño, que mi vida en Chile fue real y demasiado buena, y que todos esos amigos, vosotros, están ahora demasiado lejos. Tal vez exista un límite para la cantidad de tristeza que uno puede asimilar. No sería descabellado pensar que agoté sobradamente mi cupo lacrimal para todo un año. Pero maldita sea mi sangre hasta el último de los días si no llega un minuto en que, al oír nombrar ese país que empieza por ce hache i, no me asalta una nostalgia infinita. Ahora, de momento, no puedo.

Gracias por haber estado ahí todo este tiempo.

2 comentarios:

  1. seguramente tampoco sepas si fue cierto cuando lleves en tu cama un par de meses ya, es curioso como la mente distorsiona el tiempo y la vericidad de su ente...pero con la calma en poso en el suelo se hace llegar...

    ResponderSuprimir