Si hay una cosa que se pueda decir de los hoteles de categoría es que sus desayunos son realmente maravillosos. Mis gustos no son nada sofisticados y no tengo ninguna intención que algún día lleguen a serlo. Entre una minimalista demostración de alta cocina francesa y un helado de chocolate bien grande, siempre escogeré la segunda opción. La dulzura me pierde. Por esto, un bufete libre de fruta, donuts, magdalenas, cereales, yogures y tostadas es para mí el paraíso. Y encima puedo llenar la mochila de comida para el viaje ante la asombrada mirada de un camarero que está demasiado acostumbrado a trabajar con hombres de negocios. El día sólo podría haber empezado mejor con una moza espectacular al lado.
De nuevo al aeropuerto de Cincinnati y se repite la enorme tentación de robar unos libros que están demasiado expuestos en mostradores afuera de la tienda. Es cosa de cogerlos y dar media vuelta. El corazón se acelera pero no me acabo de atrever. Subo al avión tras una merecida cagada y me cargo de paciencia para cuatro aburridas e incómodas horas de vuelo.
Llegamos a Seattle sin ninguna incidencia y salgo en busca de mi puerta de embarque cuando de nuevo se cruza en mi camino una librería donde todos los artículos traen escrito RÓBAME. Y uno de ellos es de Chuck Palahniuk, el autor de Fight Club, que llevo tiempo deseando leer. Y su tapa es de un color amarillo chillón al cual nunca me he podido resistir. Durante un cuarto de hora deambulo por el interior de la tienda verificando que las medidas de seguridad no son más que una cámara que no controla el exterior y un vendedor negro absolutamente inadvertido. Gracias por el regalo. Ni que decir tiene que la siguiente hora y media de espera la paso con la paranoia que en cualquier momento vendrá un equipo de seguridad a arrestarme, pero ya está hecho.
El vuelo parte con puntualidad y es tan entretenido como los anteriores, pero ya es el último. La única anécdota se produce hacia el final del trayecto, cuando el tío que sienta a mi izquierda se queda mirando atentamente un artículo del magazine de Alaska Airlines que habla del Campeonato Mundial de Barbas y Bigotes. Finalmente, se gira, me mira, señala la foto de uno de los campeones de la pasada edición, y pregunta sí este es el motivo de mi viaje. Sólo me hace falta sonreír.
La cinta de los equipajes todavía no ha arrancado, así que me instalo en el suelo y compruebo con felicidad que este aeropuerto sí ofrece una conexión gratuita. Entro en facebook y por los status de la peña soy consciente que había olvidado las semifinales de la Champions y que todo ha salido bien, el Barça disputará el 27 de mayo una final que deberé ver desde el aeropuerto de New York. Mi estrambótica mochila aparece intacta, y me la cargo a la espalda tras llamar por Skype a Matthew, un amigo de Katy que me pasa a recoger al cabo de cinco minutos porque ella está trabajando.
Resulta ser un chaval de lo más simpático que me abre las puertas de su casa y los armarios de su cocina sin complejos. Justo es decir que la casa es de su hermana, que se encuentra en Costa Rica de vacaciones, pero para mí no hay diferencia. El único problema es que tienen un gato, y cuando salimos de la casa media hora después ya puedo notar una cierta irritación en la cara que es siempre el primer síntoma de un ataque de alergia.
Matt tenía previsto salir a andar por la montaña, pero le comento que tengo la posibilidad de reunirme con el jefe del comité organizador del Mundial y se anima a acompañarme a la cita. Estacionamos el coche, hacemos una llamada, y no pasan cinco minutos cuando vemos acercarse dos barbudos que no pueden ser sino ellos. Son Bob y David, presidente y vicepresidente del club local de barbas y bigotes. Felices de ver los primeros frutos de un enorme trabajo que acabará en dos semanas, me obsequian con un pin por ser el primer participante extranjero en llegar a la ciudad.
Entramos en un bar cercano y los sepulto bajo un alud de preguntas. David, nacido en Alaska y de familia militar, entró en el mundo de las barbas tras la muerte de un amigo próximo de la familia que había sido tres veces campeón estatal. Su viuda, viendo que él tenía una notable densidad de barba producto de haber pasado demasiado tiempo afeitándose dos veces al día mientras cumplía el servicio militar, le pidió que ganara el siguiente campeonato para dedicarlo a la memoria del difunto marido y amigo. Unos años después, conquistó el título mundial en Alemania delante del todo-poderoso equipo local. Bob se instaló en este estado por su amor a la naturaleza y sencillamente siempre le ha gustado hacer cosas extrañas con su barba. Ha participado en un mundial y ha ganado una vez el título local. Ambos llevan dos años y medio sin afeitarse y aseguran que tras esto colgarán las barbas para siempre más.
David competirá esta vez en la categoría de barba completa free style, pero cuando le pregunto qué diseño piensa presentar responde que si me lo dice tendrá que matarme después, y que con mi muerte ya serán unos cuántos los curiosos desaparecidos por el mismo motivo. Reímos todos juntos pero soy consciente que por mucho que insista no obtendré una respuesta, se nota que se toma el tema muy seriamente, como debe ser.
A Bob le da fastidio trabajar en una barba sofisticada, así que no piensa complicarse la vida y se decantará por una categoría simple com barba completa natural o Garibaldi.
Me explican que los jueces serán una mezcla de celebridades locales y expertos en el tema de las caras peludas, y están convencidos que el hecho de ser el primer participante de la Península Ibérica en la historia de los Campeonatos puede jugar en mi favor. De hecho, parecen sentir una notable simpatía hacia mí y acarician con placer la idea de verme derrotando a los alemanes, que son el enemigo a batir. Compartimos anécdotas al respecto de la gente estirando nuestras barbas, y Bob anuncia que a la próxima que lo haga le tocará los pechos en respuesta porque él también tiene derecho a sentir el tacto de la parte del cuerpo de la chica en cuestión que más le llama la atención. Dicen que sus mujeres están hartas de tanto pelo y que comida se hace cada vez más difícil.
David promete tratar de ponerme en contacto con una periodista de la agencia Associated Press que está haciendo un reportaje del acontecimiento y nos despedimos hasta el día de la gran cita. Acto seguido, Matt me lleva a conocer a Katy, que no es tan terrible como en la foto y está haciendo de canguro para unos niños de seis y ocho años bien avispados que sorprenden a todo el mundo preguntándome cómo se llama tal y cual cosa en español. Matt clava un "yo no hablo español" y el niño se pregunta como es posible tal frase si lo acaba de pronunciar en un idioma que asegura desconocer.
Dejamos que siga con los chiquillos y nos plantamos en el estudio de dos amigas suyas que hacen máscaras de cera. Y estas sí son tremendas, pero de buenas que están. El típico desorden encantador de un nido de artistas nos rodea, y mientras Matt se dedica a las birras yo ataco una bolsa lleno de caramelos y chocolatinas mientras me hago el simpático con las dos princesas. Tenían la idea de presentar una de sus máscaras al Mundial y se animan con la idea que sea yo quien la lleve. Diré que sí a cualquier cosa que me pidan. Acaban con los dos amigos a quienes habían llamado para hacer de modelos y me lo proponen a mí. Cómo es de suponer, acepto y dejo que disfruten rizándome el bigote con vaselina. Ellas son felices, yo también. Dejarse cubrir la cara con cera no es la mejor sensación de la vida, sobre todo cuando te pica la garganta y debes pasar diez minutos bien largos sin poder toser.
Paso un buen rato al baño limpiándome la cara y la más guapa de las dos viene encantada a mostrarme el resultado. El caso es que además de querer algo con ellas, sería un puntazo de cara a los jueces presentarme con una réplica en cera de mi propio personaje. Como recompensa, una tremenda pizza y más chocolatinas mientras charlamos un rato. Los chicos no conocían el couchsurfing y el que es negro dice que a él no le funcionaría porque cuando hace dedo nunca lo cogen e, incluso, una vez que él paró su coche para subir a un autoestopista, éste rechazó la oferta. La más guapa es una entusiasta del tema y dice que todas sus experiencias han sido como conmigo, gente enrollada que prefiere pasar el día con desconocidos antes que pasar la noche solo en el hotel. Sí, y comida y alojamiento gratis, no lo olvides.
jueves 7 de mayo de 2009
Empezando con buen pie en Alaska
Los aviones esquimales de Alaska Airlines
Haciendo el punki en el aeropuerto
Publicidad del Mundial :{)>
Drogas no, que hay niños y se podrían aficionar
Monumento al primer perro ganador de la Iditarod, la carrera de trineos más prestigiosa del mundo
De izquierda a derecha, yo, Bob, David y Matt
David
Bob
Tres ganadores el día 23?
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awHwAHwAHwaHwAH
ResponderSuprimirincluso, una vez que él paró su coche para subir a un autoestopista, éste rechazó la oferta.
terrible racistas !!! :D
Jaja, sí, Juanfri, y encima yo me puse a reir mientras el resto se quedaban callados :P
ResponderSuprimirAñadir que David compite en categoría barba natural completa y Bob en barba free style, por lo que no tendremos que enfrentarnos. Además, sugirieron que la próxima competición debería ser en Barcelona :D
ResponderSuprimirpero como!!?? tu estas en casa de la rubia haciendo couchsurfing??? ya estas controlando el calendario para que vuelva el capitán barbaroja!
ResponderSuprimirpor cierto, ya soy atómico!el lunes que viene empiezo
un abrazo!!
Pero cómo!? Ojalá estuviera en casa de la rubia, no, andaría enfermo. Ya series debidamente informado si mi barba cambia de color, no te preocupes, Josu.
ResponderSuprimirFelicidades por el curro!